Origen del Día del Libro

La leyenda del dragón y la princesa

Una rosa significa muchas cosas. Un libro, muchas más. ¿Qué pasaría si los dos fueran parte de una hermosa tradición que festeja a las letras?

En 1995 la UNESCO aprobó celebrar el 23 de abril de cada año el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Se eligió este día por la conmemoración del fallecimiento de Miguel de Cervantes, Garcilaso de la Vega y William Shakespeare, tomando en cuenta algunas variaciones. Sin embargo, muchos asocian ese día por ser la fecha para regalar una rosa roja. ¿A qué se debe? El 23 de abril del año 303 fue la fecha en que el caballero San Jorge falleció por ser cristiano y pregonar la fe.

Este personaje, muy querido en Cataluña, es santo patrón de Inglaterra y Portugal. Además, es una adaptación cristiana de la hazaña heroica sobre la lucha entre el bien y el mal, que, por la coincidencia con el Día Mundial del Libro, se ha prestado a formar parte de esta conmemoración.

Se cree que vivió entre los años 275 y 303 d. C., en la actual Turquía; legionario romano, destacó por oponerse a los edictos de Diocleciano y Galerio, que perseguían a quienes profesaban la fe cristiana; razón por la cual fue torturado y finalmente decapitado.

Con base en sus hazañas, militancia y fallecimiento, las leyendas se extendieron por los cruzados a partir del siglo XI. “En ellas se conjugaba la idealización del Milites Christi (soldado de Cristo) con el mito griego de Perseo, quien había cortado la cabeza de Medusa y petrificado con ella un monstruo marino para liberar a Andrómeda.” (falta cita)

Este mito griego dio pie a la leyenda más famosa asociada a las rosas: En una ciudad (Silene, en la actual Libia) un terrible dragón tenía a un pueblo aterrorizado. Los habitantes, para calmar el hambre de la bestia, entregaban a su ganado. Pero cuando este comenzó a escasear, fueron las personas quienes comenzaron a sacrificarse. El turno de la princesa llegó, pero cuando se dirigía a su destino apareció el caballero San Jorge, para enfrentar al dragón que logró matar con su lanza. De la sangre que brotó del animal, nació un rosal, del cual, el caballero regaló a la princesa una de sus rosas rojas.

Así, la tradición de regalar una rosa comenzó en el siglo XV. Se obsequiaba una a todas las asistentes a la misa en la capilla de Sant Jordi, hoy integrada al Palacio de la Generalitat, Cataluña, como símbolo de pasión. Cuando la UNESCO instituyó el Día del Libro en esa misma fecha, se incorporó el libro al ritual.

Y lo que comenzó con un intercambio de rosas y libros entre los enamorados para conmemorar a San Jorge y al Día Mundial del libro, se convirtió en una tradición celebrada en más de 100 países, en los cuales las rosas y los libros se comparten con cualquier ser querido. Un gran festejo, aunque un tanto fortuito, bastante merecido para los libros, por las historias, los momentos, los sueños y los viajes que nos brindan. Sin ellos, el amor, la amistad, la familia y la misma historia no serían lo mismo.


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